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LOS HIJOS DE TÚBAL. Dioses y héroes de la España antigua.

El mito fundacional de España, sus primeros habitantes, sus primeras ciudades, la lengua original, etc., habla de Noé desembarcando en la costa cantábrica tras el diluvio.

Mas tarde será Túbal, uno de los primeros nietos de Noé, a quien la tradición señala como el creador de la primera monarquía hispánica, el que aparecerá como el fundador de los primeros núcleos de población: Tafalla, Reinosa, Tudela, Tarazona o Setúbal (Portugal). El mito también habla de que primero pobló el País Vasco e introdujo el euskera, que su hijo Ibero dio origen a los íberos, que su hijo Tajo daría el nombre al río y un tercer hijo llamado Beto haría lo propio con la Bética o Andalucía.

Antonio Ruiz Vega nos ofrece en este libro el andamiaje mítico y legendario de la España prerromana e intenta introducirse en las más remotas señas de identidad de España.

¿En qué o en quién creían los antiguos pobladores de la península? Túbal; Hércules como fundador de Barcelona, de Mérida, el templo del Sol de Cádiz o la Torre  que lleva su nombre en La Coruña; Gárgoris y Habidis; Teucro y los nostóis; Tartessos; los toros de fuego… ¿fue acaso este el solar de la Atlántida? ¿Se localizó aquí el Jardín de las Hespérides? ¿Llegó a la India Eudoxios de Kízikos con tripulación gaditana? ¿Existió otra Iberia en el Cáucaso? ¿Poblaron Irlanda los gallegos de Breogán?

Es el nuestro, un país con fuerte arraigo mitológico y cabe preguntarse qué hay de cierto y de legendario en estas cuestiones. ¿Son todo leyendas sin fundamento alguno?

No hay que olvidar, por ejemplo, que la Ilíada se tenía por una fantasía hasta que Heinrich Schielemann excavó Troya. Todas las cosas que Antonio Ruiz Vega dice en su libro, no parten de su imaginación, sino de una base documental. La hipótesis del poblamiento de Irlanda por pueblos que procedían de la península no es descabellada. Si bien no se produjera de un modo tan poético como la recoge el bardo Armigin, es evidente que hay algún rastro racial además de ciertas costumbres (años después de la publicación del libro quedó demostrada mediante estudios de ADN la relación genética entre ciertas especies animales y vegetales de ambos lugares, introducidas en Irlanda sin duda por el hombre. Nada sé de los humanos).

De todos modos son los Irlandeses en su mitología los que soportan esa hipótesis. Es decir, la leyenda de Breogán, que aparece hasta en el himno gallego, no tiene un origen hispánico, sino irlandés.

Lo mismo podría decirse de las Visitas de Hércules o del Jardín de las Hespérides, que son tradiciones venidas de fuera, en este caso griegas, pero ambientadas aquí.

El libro se compone de cinco partes: los fundadores según la/las mitologías; los lugares míticos de la antigüedad, con especial atención a Numancia y Tartessos; los héroes (Túbal, Gárgoris y Habidis, Eudoxios de Kízykos,  Olíndico y su lanza de plata, el pastor Viriato, Sertorio con su mascota, Orissón y los toros del fuego, y una completa lista de semidioses casi todos desconocidos por mí); las deidades adoradas por los antiguos; la última es “Lo que queda de España” donde se repasan las costumbres ancestrales que todavía hoy perviven.

Qué duda cabe que España como tal no existía, aunque sorprende el sentido de pertenencia a un colectivo peninsular, algo extraño dada la gran tribalización de la península, tan bien conservada por los romanos por aquello del “divide y vencerás”. Pero más extraño nos resulta el sentimiento de aquellas gentes de pertenecer a “algo” muy antiguo y que es doblemente antiguo para nosotros dos milenios después. Es una sensación similar a cuando leemos que las leyes tartésicas tendrían seis mil años de antigüedad ¡cuando llegaron a oídos de Estrabón!

Ese algo es un concepto más remoto de lo que podíamos imaginar y que tenía una conciencia de sí mismo que ni aventurar podemos de donde le vendría.

Mas tarde durante la romanización debió de ocurrir un proceso muy lento en el que durante muchos años pervivirían, coexistiendo con la cultura latina, no sólo las lenguas, sino también las creencias y costumbres que, pasados siglos quedarían ocultas en la intrahistoria.

Antonio Ruiz Vega muestra cómo ese sentir sobrevivió mal que bien a Roma, a los godos, el Islam e incluso a dos mil años de cristianismo en un esfuerzo por consolidar con rigor y amenidad la mitología y la leyenda hispánicas.

Antonio Ruiz Vega.

La esfera de los libros.

286 páginas.

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