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Astronomía, astrofilia… y alguna rareza que otra

LA NUEVA FÍSICA. GALILEO. José M. Vaquero.

Parece que para lo único que sirven “los años internacionales de…” es para explotar a fondo un tema para, acto seguido, aborrecerlo acto seguido y no volverle a prestar atención ante el hartazgo del año anterior olvidándonos de tal o cual tema simplemente porque “no toca”.

La reseña que ahora nos ocupa tal vez hubiese tenido mejor cabida en 2009 con los fastos del Año Internacional de la Astronomía pero es que Galileo es mucho más que el estereotipo que nos ha quedado del señor mayor mirando por un telescopio o postrado ante la inquisición.

Argumento

La época en que vivió Galileo fue convulsa en muchos aspectos. Era pleno Renacimiento y la vida cultural de Europa brillaba notablemente con nuevas ideas.

Por otra parte, la reforma de Lutero y el concilio de Trento trajeron enfrentamientos y luchas ideológicas y de fe que convulsionarían a occidente.

Galileo fue un científico muy notable ya antes de su dedicación a la observación de los cielos, con importantes aportaciones a la ciencia de los movimientos, lo que hoy conocemos como cinemática, estableciendo la ley de caída de los cuerpos graves y la ecuación de los proyectiles, obteniendo resultados y métodos nuevos donde los demás se limitaban a repetir lo que otros habían descubierto con anterioridad.

Por supuesto que la actividad de Galileo que más ha permanecido en la imagen que se tiene de él ha sido el uso astronómico del telescopio.

Las Claves de La Nueva Física.

Aunque Galileo hizo algo que a nuestros ojos puede ser lo más fácil y lógico que es apuntar el telescopio hacia el cielo, muchos otros lo hicieron entonces y no supieron aprovechar sus observaciones como lo hizo Galileo: El descubrimiento de las fases de Venus y las lunas de Júpiter, demostrando así la veracidad del modelo copernicano; el anillo de Saturno, la gran cantidad de estrellas, la composición de la Via Lactea, la orografía lunar o las manchas solares, que contradecían la visión aristotélica de astros “perfectos”.

Para ser fiel a la verdad hay que decir que algunos de estos hallazgos fueron realizados simultáneamente en varias partes de Europa, dejando claro que la historia no es tan simplista como muchas veces la pintan. Sin menospreciar a Galileo hay que tener en cuenta otros científicos que trabajaban en las mismas áreas que él. La colosal obra de Galileo les ha hecho sombra, pero las contribuciones a la ciencia de algunos de ellos son enormes. Cabe citar que en el área de la cinemática las ideas de Aristóteles fueron seguidas al pie de la letra hasta el siglo XIV en el que los calculadores del Merlton College, Oresme y un grupo de españoles entre los que destaca Domingo de Soto se atrevieron a ir más allá.

Conclusión

Uno de los capítulos clave del libro está dedicado, cómo no, al juicio y condena de Galileo, proceso lleno de irregularidades que terminó en una de las sentencias más injustas de la historia.

Lo que este libro pretende, y en mi opinión consigue, en sus escasas 150 páginas es familiarizar al lector con la vida y con los diversos problemas científicos que abordó Galileo para, a partir de ahí, profundizar más detalladamente en cada una de las áreas a través de la extensa bibliografía que propone el autor.

El Autor

José M. Vaquero es doctor en ciencias físicas y profesor del Departamento de Física de la Universidad de Extremadura. Es autor de varios libros y artículos sobre historia y didáctica de la física, astronomía y geofísica.

Ficha Técnica

  • Idioma: Español
  • Nivola Libros y Ediciones, S.L.
  • 1ª ed., 1ª imp.(12/2003)
  • 160 páginas; 21×14 cm
  • ISBN: 8495599740 ISBN-13: 9788495599742
  • Encuadernación: Cartoné
  • Colección: Científicos para la historia, 16

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