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Astronomía, astrofilia… y alguna rareza que otra

HISTORIA DEL TELESCOPIO. Isaac Asimov.

Ahora que apunto estamos de concluir el año en que celebramos el cuarto centenario del telescopio no estaría mal recordar la increíble historia de este instrumento que ha hecho a la humanidad cambiar enormemente la visión de ella misma en el Universo. Y qué mejor narrador de esa historia que Isaac Asimov, aun mejor divulgador científico si cabe que autor de ciencia ficción.

Historia del Telescopio es una publicación muy veterana (1975) que todavía puede verse en librerías y que ha envejecido muy bien, pese a que los dos últimos capítulos, los que se refieren a la época más reciente, están algo desfasados. No olvidemos que por aquel entonces el telescopio espacial era todavía un proyecto.

Con una introducción en la astronomía antigua, la visión y medición del universo por parte de las civilizaciones de la antigüedad, babilonios, egipcios, griegos… llegamos a comienzos del siglo XVII con el descubrimiento, fortuito o no, por parte de Hans Lippershey de la capacidad de dos lentes distanciadas para hacer ver como cercano aquello que está lejos. Su visión de las posibilidades del instrumento para fines bélicos y la llegada de la noticia a oídos de Galileo Galilei, que inmediatamente vio el potencial del invento en su caso para escrutar el firmamento, dan comienzo a la historia de la evolución del telescopio.

Desde la mejora que Johannes Keppler hizo en el refractor de Galileo, que hasta entonces no era capaz de aumentar más de tres veces la imagen, hasta el telescopio espacial, pasando por los numerosos pasos intermedios: la lucha contra la aberración esférica, el cromatismo que las lentes introducían en las imágenes, la mejora de la obtención de vidrios, la introducción del telescopio reflector, los telescopios gigantes, los métodos de medición del firmamento, la lente acromática, el primer espejo de vidrio plateado, la sustitución del ocular por la fotografía, espectrómetros, luego los telescopios de infrarrojos, de rayos X, radiotelescopios…; todas estas innovaciones traían parejos descubrimientos que cambiaban radicalmente y para siempre la concepción que se tenía de la edad, el tamaño y el origen del Universo.

Una historia apasionante escrita por un siempre apasionado de la divulgación científica y, pese a los años que lleva en las estanterías no deja de ser una muy interesante lectura.

Texto adaptado del aparecido en la revista RIGEL 208

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