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Astronomía, astrofilia… y alguna rareza que otra

VUELTA A LA ACTIVIDAD (y III)

 

Después de dos noches de observación durante la misma semana, me quedé con ganas de más y volví a las andadas la noche del miércoles 17 al jueves 18 de marzo.

He llegado relativamente pronto, pasadas las ocho y media, al mismo lugar que el último día, aunque hasta las diez no me he puesto a observar. Ya sabéis, aclimatación térmica del instrumental, cena…

Otra vez, hay una luz zodiacal más que evidente, tragándose completamente las Pleiades y alcanzando la Via Lactea fundiéndose con esta. También cabe destacar la impresionante luz cenicienta que tenía la Luna esta noche, que no sé si estaba creciente de un día o de dos pero ofrecía un espectáculo digno de contemplar.

Aprovecho para salir hoy porque las previsiones dicen que a última hora de esta noche un frente nuboso ocupará la península por unos días.

La temperatura del momento son 0ºC. La oscuridad del cielo a eso de las 22:10 es de 21’4. No está mal esta cifra, aunque mirando el cielo uno se da cuenta de que es francamente mejorable. Por supuesto, la Via Lactea y esa luz zodiacal no ayudan mucho. Mejorará el tema en cuanto pase un rato.

Los primeros objetos han sido para comprobar enfoque, colimación, seeing, etc., y el primer objeto al que me dirijo para observar es NGC 2022, la nebulosa planetaria diminuta que se encuentra en Orion. La magnitud que me sale en el atlas es de 12,4 y las dimensiones de 25 x 30 minutos de arco. Para buscarla he utilizado el N22. Sus 68 aumentos se muestran muy justitos para hacer detectable la nebulosa ya que apenas da muestras de ser una estrella borrosa. Es deseable buscarla con algún aumento de más, aun a riesgo de perder campo. Evidentemente, una vez encontrado, para intentar sacar algún detalle de este tipo de objetos hay que poner más aumentos. Los bordes no están muy definidos aunque tampoco es una caída de brillo demasiado suave. Como otras veces en este objeto no he logrado ver detalle interior ni estrella central, de mag. 15. Sí consigo apreciar la leve diferencia que existe entre el diámetro corto y el largo.

NGC 2022. Hubble

23:45h.

Hace un buen rato que no tomo notas. La explicación es que me he dado cuenta de que el seeing era excepcional para el lugar y he aprovechado para darme una sesión “memorable” de observación de Marte y un poco de Saturno.

Pese a que Marte ya hace mes y medio que dejó de estar en oposición (10,7 minutos de arco de diámetro), y que la misma no ha sido muy favorable, no me equivoco en afirmar que no he visto nunca el Planeta Rojo con el nivel de detalle con que lo he visto esta noche.

No soy un gran conocedor de Marte, ni siquiera muy practicante de la observación planetaria, además las monturas Dobson no son muy apropiadas para hacer el seguimiento a altos aumentos, pero el seeing de hoy permite hacer grandes cosas.

Utilizo el Radian 4 + Barlow X2, por lo que obtengo nada menos que 750 aumentos. Como a pie de telescopio no acierto a adivinar en los detalles cuál es cuál solo puedo hacer una descripción muy somera de la zona observada. Se trata, cómo no, de la zona que en el momento está más centrada, en este momento Syrtis Major y Hellas, con Hesperia y Mare Tirrhenum perfilados con claridad y el polo sur identificado en todo momento.

Otras zonas a las que he puesto nombre posteriormente al consultar cartografía marciana son Mare Cimmerium, Aethiopis o Elysium, ya muy en el borde.

Y en estas me quedé contemplando Marte con los 750 aumentos. Algo excesivo, pero los 375 del Radian 4 me sabían a poco y no tenía nada intermedio.

Abandonando por un rato la observación planetaria, y después de un tentempié, me propongo encontrar un objeto que traía apuntado y me hacía ilusión encontrar y observar.

Se trata del Cúmulo Globular NGC 2419, en Lynx, de magnitud 10,4 y 4,1’ de diámetro conocido también como el “Vagabundo Intergaláctico”. A pesar de que es relativamente brillante no veo posible resolverlo con mi telescopio. ¿Cual es el motivo? Pues que está a 300.000 a.l., muy lejos teniendo en cuenta que nos separan solo 160.000 a.l. de la Gran Nube de Magallanes. Es uno de los mayores globulares conocidos con medio millón de masas solares y 400 a.l. de diámetro, en el mismo nivel que Omega Centauri, pero éste está tan lejos que su luminosidad se ve resentida.

El apelativo le viene porque no está ligado a nuestra galaxia como los demás globulares y campa a sus anchas por el espacio. Se baraja incluso la posibilidad de que se trate de un objeto capturado a una galaxia ya absorbida por la Via Lactea

El plan de observación improvisado me lleva a un objeto que creo es nuevo para mí. Se trata del cúmulo abierto NGC 2362 en Can Major, rodeando la estrella rojiza Tau (mag. 4’4), integrante del grupo y mucho más brillante que el resto. Es un cúmulo ¡triangular!

NGC 2362. Foto DSS.

Me gustaría saber qué magnitud tienen un grupito de estrellas muy pegadas a la estrella principal. No sé si forman parte de un sistema triple o es casualidad su semejanza en brillo pero yo las aprecio extremadamente débiles, cosa que dice mucho del buen seeing de la noche. Conforme tengo el telescopio y como está el cielo yo las aprecio como “a las 4” con respecto a Tau. A “las 3”, aunque al triple de distancia, hay otra más débil todavía. También a una distancia equivalente, pero en vertical hacia arriba desde Tau hay otra también considerablemente débil cuya magnitud me gustaría averiguar.

Es un cúmulo muy atractivo, a unos 25 millones de a.l.. con algo más de medio centenar de estrellas y una edad de escasos 5 millones de años.

La nebulosa que aprecio alrededor de Tau no sé si realmente es resto de la nebulosa primigenia del cúmulo, producto de estrellas demasiado débiles para ser resueltas o simplemente dispersión de luz en el tren óptico.

12:21h.

Observando M64. La galaxia a la que llaman “del Ojo Negro” en Coma Berenices.

Nagler 16 mas Barlow X2 es la mejor combinación que tengo para este objeto.

Se ve de forma indiscutible la zona oscura que caracteriza a esta galaxia.

Conforme tengo puesto el telescopio, aprecio esta zona oscura abajo y a la derecha del núcleo de la galaxia, un núcleo brillante y puntual. La degradación de brillo en los bordes no es repentina sino muy gradual.

Con el N16 sin Barlow, incluso con el N22 he llegado a intuir la orientación de giro de la galaxia. Con la Barlow sin embargo ya no aprecio esto, si bien es la mejor combinación que tengo para ver detalles (pupila de salida de 1’6 mm.).

No es por pertenecer al catálogo Messier pero esta galaxia debería ser obligatoria cuando la tenemos “a tiro”.

Aquí dejo caer un dibujo que hice de este “Universo-Isla” hace un tiempo con otro telescopio:

M64

Mirando en el mapa la situación de la galaxia M64 he visto que tal vez fuese interesante visitar M53, el globular que hay por aquí cerca. Al lado de M53, a apenas un grado, hay otro objeto que en el mapa figura como globular, NGC 5053.

Supongo que lo habré visto anteriormente al estar tan cerca de M53 aunque no forma parte de la lista Herschel 400 y ahora mismo no lo recuerdo. Si se busca en un mapa, el observador sabe que busca un globular pero si “se lo encuentra” lo confundirá con total seguridad con un cúmulo abierto incluso si fuese abierto se consideraría débil y disperso. Por ello me ha resultado harto difícil encontrarlo con el N22. Pese a que es más amplio que M53 es muchíííííísimo más tenue. Esto se debe a que sus componentes más brillantes son de la mag. 14 y es extraordinariamente poco denso. Incluso se tuvo que recurrir a la espectroscopia para confirmar su naturaleza globular.

M53, sin embargo es ¡precioso! Con tan solo el N16 y 93 aumentos se resuelven infinidad de estrellas. En el centro incluso dejan de poder individualizarse dejando verse una granulosidad muy apretada debido al increíble mogollón.

Con la Barlow, como no podía ser de otro modo, se aprecia más grandioso y espectacular si cabe.

Se encuentra a 60.000 a.l. de nosotros, casi la misma distancia que lo separa del núcleo galáctico. Su diámetro es de 14’ de arco lo que significa una distancia lineal de 250 a.l.

El cúmulo que comentaba antes, NGC 5053, se encuentra a una distancia semejante, lo que da una idea de lo diferentes que son entre sí pese a que los dos son globulares.

Apunto de nuevo a Marte. Mismos aumentos que antes, seeing más que aceptable, y ya se aprecia la rotación marciana en la declinación de las zonas que he observado al principio. Los accidentes marcianos que dominan ahora la imagen son Sinus Sabaeus y Sinus Meridiani. Debajo (aunque hemisferio norte) están Aeria y Eden como llanura de color más claro, aparte del polo norte, pero son los detalles oscuros, Sinus Sabaeus y Sinus Meridiani, los que realmente resaltan sobre el fondo anaranjado mostrando detalles que yo nunca había sido capaz de ver en vivo. Todavía se dejan ver en el borde Syrtis Major y Hellas, fácilmente confundible con un polo.

02:00h

Las medidas de oscuridad del cielo han bajado desde 21,5 hasta una cifra de 21,0. El cielo se ha emborronado levemente pero lo suficiente para quitar mucha oscuridad de fondo. El seeing tampoco es lo que ha sido durante la observación, de modo que me bato en retirada.

Antes he estado un rato con Saturno, viendo la sombra de los anillos sobre la superficie del planeta, pese a lo finos que están con respecto a nosotros. También he visitado M13, grandioso… con esos brazos curvos cual tarántula. Cerca estaba la galaxia 6207 y la observo, pero es precisamente aquí donde veo que el cielo se ha degradado lo suficiente como para dar por terminada la observación de la noche y la serie de observaciones de esta semana, que sin duda ha cundido mucho.

A eso de las 02:30h, mientras pasaba por Alcublas camino a casa, un coche de la Guardia Civil me hace el alto. No me extraña. Un tipo entre semana a altas horas vagando por un pueblo de montaña en el que cada dos por tres se desvalija el colegio o algún garaje…

Ya me veía yo otra vez, como siempre, explicándole al guardia que vengo de observar de cierto lugar, que todos esos bultos son un telescopio grande… etc., pero resulta que conocía al guardia, que le gusta la astronomía y estuvimos charlando del tema, de la web de la Asociación y de a ver cuándo quedábamos para observar un día. De hecho él fue quien hace ya muchos años me dejó esos enormes prismáticos que llevan en las patrullas y pude ver en detalle el cometa Hyakutake allá por 1996. Y es que esta afición, además de llenarte de impresionantes vistas, también te llena de buenos recuerdos y se conoce a gente realmente entrañable.

Me encanta esta afición, si señor.

Un saludo.

Néstor.

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