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Astronomía, astrofilia… y alguna rareza que otra

UNA OBSERVACIÓN CUALQUIERA DE DICIEMBRE

Últimamente estoy teniendo la suerte de salir a observar más de lo habitual y, aunque ninguna noche el seeing ha permitido «abusar» de los aumentos ni ha permitido hacer planetaria en condiciones, han sido noches variadas en las que he «atacado» diversidad de objetos.

Os nombro por aquí algunos de los que observé una de las noches, la mayoría son cúmulos abiertos.

De camino al punto de observación las luces del ocaso ya revelan una atmósfera sucia. Una semana casi entera de buen tiempo, sin precipitaciones ni vientos ha hecho que la contaminación permanezca anclada al suelo y eso garantiza que las condiciones de observación por la noche no serán óptimas ni de lejos.

Sin haber oscurecido del todo hace una temperatura agradable, 7º C, y un leve viento del norte que si se intensifica puede ser molesto, no por dificultar la observación en sí sino en cuanto a comodidad.

NGC 1342. Cúmulo abierto en Perseus de magnitud 6,7 y 17 minutos de arco de diámetro. Para llegar a él he usado como referencias las estrellas Xi (la estrella que está rodeada por la Nebulosa California) y Epsilon Cephei.

El cúmulo salta a la vista en el buscador. Con un ocular que me da escasos 84 aumentos y casi un grado de campo se observa razonablemente bien y, en una noche de mal seeing, no conviene exigir más pues las estrellas perderían bastante puntualidad.

El cúmulo tiene como un centenar de componentes de magnitud 8 en adelante, aunque las que llaman la atención al ocular por su brillo son un escaso par de docenas. De este a oeste el cúmulo se ve cruzado por un caminito de seis o siete estrellas más brillantes aunque de magnitudes variadas.

Después de visitar NGC 869 y 884 (conocidos por ser los componentes del Cúmulo Doble de Perseo) le hecho un vistazo a la Cascada de Kemble, conocido asterismo compuesto por una veintena de estrellas, que a su vez me sirve de camino para llegar al abierto NGC 1502.

La cascada de Kemble, en Camelopardalis, es más un objeto para prismáticos, ya que es un caminito de una veintena de estrellas de magnitud 8 ó 9 y que «cae» 3º desde el N-E hasta el mencionado cúmulo 1502.

NGC1502 es otro cúmulo abierto en Camelopardalis y a él se llega siguiendo el recorrido de la Cascada de Kemble. Está a 2.600 a.l. y lo catalogó William Herschel en 1787. mide unos 20 minutos de arco (20′) de diámetro con una magnitud integrada de 6. Es disfrutable con telescopios de todos los tamaños y contiene varias dobles identificables.

En el centro salta a la vista un par dorado de magnitud 7 aprox. y separadas 18 segundos de arco (18″) catalogada en 1830 por Wilhelm Struve como STF485. Este cúmulo, pese a ser modesto puede entretenernos un rato con matices interesantes.

Nos vamos a Casiopea para encontrar NGC1027, cúmulo algo más brillante y más amplio que el anterior: Mag 6,7 y diám. 15′.

Aunque no abundan estrellas de referencia y por los alrededores sí abundan concentraciones y grumos estelares que pueden hacernos equivocar el rumbo no es demasiado difícil encontrarlo, debido a la presencia de una estrella de magnitud 7 en el centro. Contiene centenar y medio de componentes a partir de la magnitud 9 aunque las estrellas más evidentes y de mayor brillo vienen a ser un par de docenas.

En la vecina constelación de Perseo, a 3º de Alfa de Perseo (mag. 2), tenemos a NGC1245, cúmulo abierto más discreto que los anteriores tanto en brillo (8,4) como en dimensiones (10′) pero rico en estrellas. Cuenta con alrededor de 200 estrellas, en su mayoría de mag. 12 o superior y es de esos objetos que se ve perjudicado por la contaminación lumínica debido a esa debilidad de sus componentes.

Debido a que hacía varios días que no soplaba viento, la contaminación atmosférica era más que notable antes de anochecer. Eso afecta a la dispersión de luz producida por esas partículas y la oscuridad del fondo del cielo se ve afectada pese a estar completamente despejado y encontrarnos a más de 1.200 m. de altura.

En una noche oscura podemos acceder a más y más débiles estrellas. Aconsejable usar más aumentos. Yo le puse unos 170x.

Seguimos en Perseo para buscar NGC1513. Debido a que está encuadrado en el centro de una especie de cuadrilátero es sencillo de encontrar, aunque no hay que confundirlo con otro abierto que está casi tocando y que se atisba claramente con el buscador de 8×50.

1513 tiene la misma magnitud integrada que el anterior cúmulo (8,4) y unas dimensiones algo mayores (12′)

La apariencia es algo más pobre, debido a la mayor dispersión entre las componentes viéndose también afectado por la polución lumínica. Se puede diferenciar claramente una corriente estelar en forma de «2». Es un cúmulo delicado que habita una zona con un fondo estelar muy poblado.

Muy cerca de Lambda Persei también se encuentra NGC1545 pero, aparte de las tres estrellas centrales más brillantes (magnitudes 7 a 8) y un pentagrama que enmarca el cúmulo no le encuentro ninguna gracia. Su magnitud es 6,2 y se extiende 12′.

Hemos dicho más arriba que tocando a 1513 había un cúmulo más evidente. Este es NGC1528. Brilla con una magnitud de 6,2 y podría verse a simple vista en una noche con mejor contraste, de hecho es muy evidente al buscador. Es redondo, uniforme, mide 18′ y se ve muy bien en prismáticos. Los que yo llevo son 10×50. Parece que lo componen 160 estrellas de magnitud 9 y más débiles.

Para variar (solo un poco) visitamos en esta ocasión una galaxia. Se trata de NGC1407 en Eridanus. Su magnitud es de 9,7 y su aspecto es casi redondo (6,0′ x 5,8′) y es bastante fácil de encontrar en cuanto a estrellas de referencia. Por el contrario no es tan fácil de observar la galaxia en sí, sobretodo porque Eridanus es una constelación bastante meridional desde estas latitudes y además esa zona del cielo está bastante manchada por la cúpula de luz de la ciudad de Valencia. Teniendo en cuenta dónde se encuentra se puede considerar brillante «per se». Para encontrar la galaxia he seguido el itinerario de la figura de la constelación, que simula ser un río. En una parte del recorrido de ese río hay una línea de estrellas denominadas Tau1, Tau2, Tau3… hasta Tau9. Yo he localizado Tau5, de ahí parto en vertical hasta centrar la estrella «20 Eridani» y muy cerca de esta estrella se encuentra la galaxia que buscamos junto con otra compañera, algo más débil, 1400. Este par de galaxias se encuentra en el centro y es el dominante de un grupo de galaxias que están en los inmediatos alrededores, la más evidente de las cuales es 1393. Sería una zona muy interesante si estuviese más alta sobre el horizonte.

La galaxia que nos ocupa, NGC1407, se encuentra a 75.000 años-luz y se aleja de nosotros a una velocidad de 1.650 Km/s. Al ocular aparece con un núcleo brillante, estelar. Es una galaxia elíptica y no muestra detalles internos.

También en Eridanus, algo más arriba, en dirección a Rigel, buscamos la nebulosa planetaria NGC1535. En algunos libros le dan el apelativo de Ojo de Cleopatra. El brillo de esta nebulosa es notable. Mide 48″ x 42″ con magnitud 9,1. 

La estrella de referencia que he elegido es Gamma Eridani. De ahí salto a una estrella variable que se llama 39 Eridani y entre esas dos estrellas, un poco ladeada hacia el S-E debemos buscar la planetaria con cuidado de no confundirla con una estrella y pasar de largo. Yo la observo con 165 aumentos, aunque para este objeto parecen moderados.

La estrella central brilla con magnitud 11,6 y está rodeada casi sin solución de continuidad por la parte más brillante de la nebulosa que a su vez está rodeada de la parte externa, más débil pero uniforme en brillo. En algunas referencias se lee que la nebulosa tiene un cierto tono azulado aunque esta noche no fui capaz de apreciarlo. También por este motivo algunos autores, como O’Meara la llaman Fantasma de Neptuno. Es un objeto interesante para una noche con mejor seeing y procurando observarla fuera de el hongo de luz de una ciudad tan contaminada como Valencia.

Y bueno, esto es lo que dio de si la noche… antes de cenar. Luego continuó, por supuesto.

Habiendo concluido la fase gastronómica de la noche y dado que el seeing era incluso peor que la noche anterior en el CAAT decidí observar cúmulos abiertos que, aunque también se ven afectados por la calidad del cielo no lo «sufren» tanto como otros objetos más difusos y tenues como pueden ser galaxias, nebulosas de emisión/reflexión, etc.

Tengo todavía objetos de la lista Herschel 400 sin ver. Sobretodo son cúmulos abiertos ya que mientras he ido completando la lista prefería observar antes objetos que me gustasen más y los abiertos no son mi fuerte. Por lo tanto las lagunas que todavía tengo de la mencionada lista se componen en su mayoría de cúmulos abiertos que he ido «guardando» para noches poco excepcionales.

Cúmulo abierto en la constelación de Cefeo de magnitud 7,9 y unos 7′ de arco de diámetro, por decir algo, ya que no es redondo ni echándole imaginación. Se trata de NGC7510. Está en una zona de Cefeo que se percibe a simple vista como un grumo en plena Via Lactea. Una zona densísima de estrellas y concentraciones más o menos casuales en medio de la cual encontramos este cúmulo abierto que en principio parece un asterismo.

El corazón del abierto es ese asterismo que decíamos y que recorre el cúmulo de E-NE hasta O-SO con cierta forma triangular. Con 82 aumentos ya se deja notar un halo alrededor de esta estructura, que abarca unos 10′ de diámetro y que está compuesto por algo menos de un centenar de estrellas de magnitud 10 y más débiles. Se intuyen los restos de la nube primigenia.

El siguiente objeto es una nebulosa planetaria en la misma constelación. NGC40, de magnitud 12,3; mide 38″ x 35″.

Las estrellas de referencia son bastante escasas y la apariencia al ocular con aumentos moderados solo muestra una estrella de magnitud 12, por tanto eso es lo que hay que buscar en principio antes de poner más aumentos. Yo tuve que hacer tres intentos de localización antes de darme cuenta de su naturaleza no-estelar.

Una vez localizada se aprecia un brillo superficial elevado. La estrella central brilla en magnitud 11,6: el doble que sus alrededores por lo que hay que utilizar 150x o más para que la nebulosa que rodea a la estrella «salga a la luz» y la podamos separar visualmente. Con el tiempo se puede apreciar que mide un poco más un diámetro que otro. En el diámetro largo, parece que la nebulosa se salga del cascarón y se disuelva en el espacio.

Se encuentra a 3.500 a.l.. Por su apariencia en fotografías se la conoce como Nebulosa de la Pajarita. Fue descubierta por William Herschel el 25 de noviembre de 1788 y las medidas de expansión de la nebulosa han dado una cifra de29 Km/s.

Son las 23,49h y el viento parece que no va a más.

El resto de la noche (hasta las tres y media que se levantó más viento) lo dediqué a observar objetos ya conocidos y a dibujarlos. Tal vez cuando sea mayor digitalice alguno de ellos.

Un saludo y nos vemos por aquí.

Néstor.

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