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UN PASEO POR LEO…

Triplete de Leo

Saludos, navegantes.

A la espera de que la próxima Luna Nueva sea propicia para la observación, nos queda contar como fue una de las últimas, a finales de marzo.
Era un fin de semana inmejorable, lunes festivo, luna nueva, fecha ideal para el Maratón Messier, dos noches de observación por delante….

El sábado estuve con unos compañeros haciendo trabajos en el observatorio de la Asociación Valenciana de Astronomía. A las cuatro y media de la tarde se echó a llover y no tuvimos más remedio que abandonar nuestras cosas.
Yo, que había ido con intención de quedarme aquella noche, vi el asunto tan negro que me fui a Alcublas con las orejas gachas.
Jugadas del destino: por la noche despejó y hubo un cielo inmejorable.

Voy a ahorrar detalles, pero diré que por la noche, al ver el panorama, cogí el coche con todos los bultos y me fui dispuesto a observar a Canales, a un lugar que me gusta bastante y que tengo a 20 minutos. Llego, monto todo el equipo y me doy cuenta de que me falta el cable de alimentación. “Hoy no es mi día. Ni mi noche”. En vez de soltar una pataleta y enfurruñarme conmigo mismo, cogí los prismáticos de 10X50 y pasé un par de horas observando cúmulos y asterismos en el plano de la Via Lactea, vamos, lo poco que sé hacer con tan “anémico instrumental”. Cada vez estoy más convencido de que soy un observador Dobsoniano acarreando una montura ecuatorial que me viene postiza. Los cables y demás parafernalia eléctrica solo entorpecen la puesta en estación. Pero bueno, para hacerme con un espejo más grande creo que todavía me quedan años.

Domingo 18. Este era mi día. Un cielo despejadísimo desde primeras horas de la mañana. Llamo a Alejandro Vera para recogerlo cuando pase por Chelva, en dirección al CAAT y a Joan Claramunt, que días antes me había hablado de sus ganas de observar. Tenía yo la esperanza de que Joan se trajera su Dobson de 40cm.

Durante el camino, ya a las 6 de la tarde, el cielo se cubrió de tal forma que creí que tampoco iba a permitirnos hacer nada de provecho. ‘Bueno, paciencia, ya que estamos aquí bajo techo y calentitos, esperaremos hasta después de cenar a ver como evoluciona la noche’. Telescopio montado, nos pusimos a cenar, aunque sin esperanzas de que el cielo mejorara.
Alejandro con sus dedos mágicos ponía a punto el S/C 40cm. De dentro del observatorio, Joan se vino sin su telescopio, pero con dos acompañantas que resultaron muy interesadas con todo lo referente a la astronomía.

Por fin, a eso de las 22:30 – 23:00h se fue despejando poco a poco para mostrar un cielo oscuro, una MALE de 6.2 la única vez que la evalué, que mejoró conforme avanzaba la noche, aunque soplaba un viento algo desagradable.

¡Vaya! este mensaje se me está yendo de las manos (de los dedos).

El resto de la noche Alejandro se hartó de cazar galaxias de todos los tipos y tamaños imaginables. En cuanto a Joan, sable láser en mano, se dedicó a mostrar las constelaciones a sus “neófitas alumnas” y a observar algo mas detalladamente con unos prismáticos sobre trípode, de 20X80 creo recordar.

Iré a mi observación particular que es la que conozco mejor.
Una mirada fugaz a M1 en Tauro y alrededores de Orión para ir a parar también brevemente a Gemini a buscar la nebulosa del esquimal. Hablaré en otra ocasión de mis últimas observaciones de los objetos de Orión.
No tardé en darme “cuen” de que el viento que soplaba no iba a dejar ver objetos detallados a altos aumentos como esta planetaria de magnitud 9.2

Cancer con el pesebre (M44) junto con otro abierto del Cangrejo, M67, marcaban el camino hacia Saturno, no muy esplendoroso en una noche de viento moderado, pero parada obligatoria en el camino hacia la constelación de Leo, verdadero objetivo de la noche.

En las mismas narices del león no cuesta nada encontrar una de las mejores galaxias a observar incluso con telescopios modestos. NGC 2903 (Mag. 8’9) una espiral barrada muy sugerente a la que no cuesta adivinar varios brazos a ambos lados de su radio menor, de 6’6 minutos de arco. No sé por qué razón esta galaxia también está catalogada con el número 2905. ¿…?
Muy cerca de aquí hay otra pequeña galaxia (2916), pero su magnitud de 12’6 hace que ni siquiera lo intente hoy. No era buena noche para retos, además, no sé por qué razón me resulta bastante difícil pasar de magnitud 12 en galaxias últimamente.

Ya en la cabellera del león, a medio camino entre Aldhafera y Algieba, tenemos un primer grupo de galaxias, yo consigo ver dos, que rondan la magnitud 11.
Justo al lado Este de esta última estrella también tenemos otro par que exigen un poco de paciencia al ocular para poder ver las dos, una elíptica y otra espiral NGC 3227 y 3226.
En la vertical del lomo del león, a unos 4º ó 5º se encuentra NGC 3344, espiral de frente de mag.10 que tiene un centro mucho mas brillante que el halo y ocupa unos 6 minutos de lado. Ésta marca el camino a otros tres grupos de “universos-isla” que rondan la mag.11. NGC 3414, espiral barrada a la que solamente le veo el núcleo y dos pequeños salientes que corresponden a la barra central. NGC 3486 muy parecida a 3344, vuelve a faltarme apertura para ver los brazos. Finalmente otro grupito dominado por NGC 3504, espiral barrada mas evidente que 3314.

Mas arriba hay galaxias interesantes pero la falta de estrellas de referencia hace que sea mejor ir hacia el sur.
Entre las patas delanteras y traseras tenemos el primer trío célebre al mismo tiempo en un ocular de gran campo real: M95, M96 y M105. La imagen es de una gran belleza y, moviendo ligeramente el telescopio, por los alrededores las galaxias surgen a pares. Uno no se explica cómo Messier y Mechain no catalogaron galaxias tan evidentes como NGC 3384, 3412 o tantas otras de esta zona que aparecen al ocular tan evidentes como M95.
Nos vamos ahora al grupo inscrito en el triángulo Delta, Theta y Beta (Denébola).
La mayoría de las galaxias rondan y superan la mag. 14, por lo que me centro en las espectaculares.
NGC 3607 de mag.9.6 acompañada de alguna de mag. 11 ya marcan la tónica general: En esta parte del espacio no es fácil encontrar galaxias solitarias. Ya las vemos como mínimo de dos en dos. A la parte oeste, otro par con magnitudes 10’5 y 11’7. Al intentar abarcar los dos grupos, desaparecen las componentes por falta de brillo. Otro grupo al lado, encabezado por NGC 3686 no me deja meterle mano pese a tener magnitudes asequibles. Una escapada fugaz fuera del triángulo en el que estamos para subir hasta la espiral 3646 y regresar de nuevo hasta 3655, esta vez galaxia solitaria, al menos yo no soy capaz de ver la compañera que también ronda la mag.11 ¿…?
Ya definitivamente fuera de este triángulo, justo debajo de Theta Leonis tenemos una galaxia de frente de mag. 11’6 con un núcleo bastante más brillante que la periferia, como casi todas las galaxias con esta orientación. Se deja cazar, pero no hay color comparado con lo que tiene justo debajo: El otro triplete de Leo.
Este engloba también en una misma imagen con un ocular de gran campo real a M66, asimétrica de mag.10, M65, mag.10’5 y NGC 3628, galaxia orientada de costado y magnitud 9’5, súper-espectacular. Es una galaxia-bocadillo, a la que se le ve una ancha banda central oscura que cruza longitudinalmente los casi 15 minutos de arco que alcanza de lado a lado (en visual, menos) e irregularidades en el brillo de algunas zonas.
Otra vez se pregunta uno cómo diantre pudo pasar desapercibida un pedazo de galaxia como esta.
Estaba difícil percibir mas detalles en estas tres espirales debido a que el viento se había intensificado, pero ello no impedía ver alguna otra de mag. 10 merodeando por los alrededores. Para llegar a ver fácilmente las docenas de galaxias que hay en este campo a partir de la mag. 13 es necesaria mayor apertura.

Un arriesgado descenso en vertical para llegar a la espiral imponente, solitaria y fácil de encontrar de mag. NGC 3521 de mag.9’5 y 9’5 X 5’0 minutos de arco en sus lados. Con esta imponente visión, se mete uno al observatorio a tomar un chocolate, que de tanto darme el viento del norte en el cuello me estaba quedando como un palo.

Alejandro estaba también en la misma guerra que yo, coleccionando galaxias, aunque sentado, sin pasar frío, con un S/C de 40cm. a su disposición y una CCD que le metía en el monitor objetos de magnitud 19 en unos segundos.

Una vez fuera apunté a petición popular la pareja M81 (mag.8’5) y M82 (mag.9’3) en Ursa Major separadas únicamente por algo más de medio grado…. y 150 mil años luz, que todo hay que decirlo.
No sé si será por falta de empeño no he conseguido todavía ver detalle en M81. Parece que tiene los brazos demasiado poco contrastados. Por supuesto sí que se ve detalle en M82, aunque esta noche no se dejaba exprimir.
Esta, que en todos los catálogos aparece como irregular, se descubrió hace no mucho con telescopios en el infrarrojo que es también espiral, aunque una inusitada actividad energética ocasionada seguramente por algún choque con alguna galaxia cercana le da ese aspecto “raro” en el rango óptico. No muy lejos de aquí, también está la espiral de mag. 10’8 NGC 2976. No es imposible abarcar a las tres en el mismo campo. Otro trío para el recuerdo.

Ante las exclamaciones de alegría por el trío de objetos me moví hasta localizar la nebulosa planetaria del búho, M97, y la galaxia de perfil M108 a menos de un grado de Merak. Magnitudes 12 y 11 respect., a mi me parece que brillan mas, pero bueno, en el catálogo pone eso. Se pueden abarcar las dos, pero para verlas mejor, hay que individualizar y meter aumentos. La galaxia está casi de canto a nosotros, no del todo; no tiene un núcleo muy brillante, aunque se le ven ciertas zonas oscuras y otras más brillantes. La planetaria muestra normalmente dos oquedades en el centro, aunque el leve movimiento que el viento le daba al tubo no lo permitían esa noche.
La estrella central es de mag. 16. No recuerdo haberla intentado todavía.

Y después de esta pausa volví el tubo del telescopio a la zona donde estaba antes. Ya habrá tiempo de ver cosas en la Osa en otra ocasión.

En esta ocasión la zona a explorar era las galaxias de Coma-Virgo, concretamente el grupo que se encuentra entre Denébola (Beta Leonis) y Vindemiatrix (Epsilon Virgi)

Primera parada en M99, espiral, de frente y asimétrica, ahí es nada, con un brazo que mas bien parece un flequillo levantado por el viento. Mag. 10’5. Parece bastante solitaria en un campo de medio grado a la redonda, pero a unos 2’5º al Oeste tiene a la solitaria pero imponente M98 tan de lado como está M31. Mag 11 y un núcleo puntual y brillante, tendrá unos 10 ó 12 minutos de arco en el eje mayor y en la parte norte se le ve un brazo con una especie de doble borde que sugiere también una ligera asimetría.
En el centro del mogollón uno corre el riesgo de perderse entre galaxias, que es lo que me ocurre a mí el 100% de las veces que me meto aquí, pero me da igual, vale la pena perderse. Uno no identifica M84 u 86 de NGC4435 ó 4438 pero los campos de galaxias de ocho en ocho se suceden uno tras otro.

M 89, 90, 58, 87, Ngc 4402, 4565, las siamesas 4568 ¡increíbles! y……. me perdí.

Como si de una gran ciudad se tratara, busco un edificio emblemático para orientarme. M64, la galaxia del ojo negro, arriba, ya mas cerca del cúmulo de Coma, territorio despejado en dos grados a la redonda. Se le ve a primera vista el brazo negro que le oscurece el núcleo a esta galaxia espiral de mag. 9 y 9 minutos de arco en su radio mayor. Una pasada de galaxia. Ya con las “calles” un poco mas claras desciendo de nuevo al sur para …… bueno, me voy a callar. Creo que me he pasado tres pueblos con este mensaje, así que otra vez habrá mas.

Perdón por el peñazo, pero es que se lo tenía que contar a alguien.

Un saludo.
Néstor.

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