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NGC 3628

Una constelación que es inspeccionada minuciosamente todas las primaveras es Leo.

Alberga docenas de galaxias, buena parte de ellas pertenecientes al cúmulo de Virgo.

Las podemos encontrar por supuesto solas pero también en pares, tripletes, cuartetos… incluso hay un septeto, este solamente apto para medianas y grandes aperturas.

Los grupos más conocidos son los dos tripletes. Uno formado por M95, M96 y M105, si bien esta última puede formar otro grupo con otras galaxias vecinas.

El otro Triplete es M65, M66 y NGC 3628. En esta ocasión, dos galaxias dentro del catálogo de Charles Messier junto a una galaxia que no pertenece al mismo pese a que no le faltan méritos ni en cuanto a medidas ni en cuanto a brillo. Las tres están en un área de apenas un grado.

Los instrumentos que utilizaba Messier no dieron de sí para advertir la componente más débil del trío. William Herschel sí la apreció cuatro años más tarde, en 1784.

Es esta tercera en discordia en la que vamos a fijarnos esta vez.

NGC 3628 es una galaxia espiral y está orientada de canto hacia nosotros, mostrándonos un gran canal de polvo intergaláctico oscuro que parte la galaxia en dos mitades.

La magnitud visual de la galaxia es de 9,50 y sus medidas aproximadas son de 13 x 3 minutos de arco. Se encuentra a 35 millones de Años-Luz y está influenciada gravitacionalmente por las otras dos componentes del grupo, aunque para advertir los efectos hacen falta fotografías de campo profundo que muestren las corrientes de marea. Su diámetro es de 133.000 A.L.

Imágenes de la región tomadas por VLT y otros telescopios de enorme apertura muestran una corriente estelar originada en la galaxia muy probablemente por un «reciente» encuentro con M66 y que también es el causante de cierta irregularidad visible en los brazos de M66, así como los bordes NO afilados de 3628. Estas «deformidades» le valieron para ser incluida en el catálogo Arp de galaxias peculiares publicado en 1966 con el número 317. También es una radiofuente.

Para apreciar algo más que un borrón sin apenas brillo central hacen falta unas buenas condiciones de oscuridad. Por supuesto que un diámetro mayor ayuda, pero la galaxia se verá sin piedad «borrada» si no estamos en un lugar casi impoluto en cuanto a luminosidad ambiental.

* – Hay reportes de observación de la galaxia con prismáticos modestos, de 9×60 en lugares con una MAgnitud Límite Estelar de 5,2.

* – En refractores de 100 ~ 120mms y reflectores hasta 200mm., a unos 50 aumentos, queda patente que es la galaxia con menos brillo superficial de las tres que caben en el campo, aunque también es la más extensa. Brillo uniforme sin rastro de prominencia en el centro. No se aprecian más detalles.

* – Con 200 mm. se pueden poner suficientes aumentos para abarcar sólo esta galaxia sin que la imagen se degrade demasiado. Comenzamos a apreciar con visión periférica parte del canal oscuro que recorre la galaxia por la mitad. El halo central ya gana en luminosidad con respecto a la periferia.

* – En telescopios de 300 mm. es cuando la mayoría de detalles se expresan ya sin timidez, si bien debemos contar con un cielo excelente e ir jugando con las diferentes zonas sensitivas de nuestro ojo. Vemos que la banda oscura que recorre la galaxia de parte a parte no es del todo paralela a la propia galaxia, sino unos grados en diagonal. El aspecto recuerda a un bocadillo. El bulbo central parece resaltar más por un lado de la banda oscura que por otro, por lo que la galaxia no está perfectamente de canto. Los bordes extremos de la galaxia, lejos de ir afinándose y perdiendo brillo poco a poco van ensanchándose. Podemos apreciar varias estrellas superpuestas al cuerpo galáctico.

* – En telescopios mayores podemos permitirnos el lujo de ir recorriendo la galaxia por partes a 200 x y advertir la estructura granulosa o moteada de la banda de polvo. Se hacen evidentes los extremos «anómalos» de la galaxia, que caen de brillo más o menos abruptamente sin perder anchura, la galaxia ha crecido en grosor con respecto a diámetros menores, pero también en longitud llegando cerca de los 16 minutos, y resulta más evidente que ha sido perturbada en el pasado. La banda es claramente diagonal, los extremos son anómalos… etc.

Si bien es un objeto poco contundente en los primeros instantes de observación y bastante sensible a la luminosidad de fondo, en primavera la podemos ver alta en el cielo a una buena hora y, en las condiciones adecuadas, en un buen sitio y dedicándole tiempo, se le pueden «arrancar» muchos detalles que con el típico vistazo de diez segundos nos pasan totalmente inadvertidos.

¡Nos vemos ahí fuera!

Néstor.

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