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MESSIER 1. NEBULOSA DEL CANGREJO

 

El primer objeto del catálogo Messier podemos encontrarlo en las cercanías de Zeta Tauri, una estrella de 3ª magnitud que es fácil de encontrar al prolongar el segmento Sur de las Hyades, el que alberga a Aldebarán.

Es el único remanente de supernova que encontramos en todo el catálogo de Messier. Se trata de una bola de gas en expansión originada por la explosión de una estrella de masa entre 12 y 15 veces superior a nuestro sol. Esta nube ha ido creciendo y actualmente se le estima un diámetro de 10 años-luz, con una expansión de 1.800Km/segundo.

Su espectro se reparte en similares proporciones entre rojo y azul, de ahí la compleja estructura filamentosa que revelan algunas fotos.

Estos filamentos, así como una radiación más uniforme de fondo, son los restos de las capas externas de la estrella de origen y la fuertemente polarizada radiación sincrotrón, respectivamente, que es emitida por electrones de alta energía en el fuerte campo magnético de este astro.

Imagen tomada por Chandra

M1 también es una potente fuente en radio y en rayos X. Alberga una radiofuente pulsante, un radio-púlsar, y un púlsar óptico conocido como CM Tauri. Aquí se encuentra una estrella de neutrones de rápida rotación que ha expulsado un “escudo” de gas en expansión que engloba a una estrella compañera, una secundaria espectroscópica que gira alrededor de la principal cada 133 días. Éste fue el primer púlsar en ser identificado también en el rango óptico del espectro. La rotación del púlsar es de 30 veces por segundo y emite en casi todas las longitudes de onda a través de un punto muy concreto de su superficie. Esta estrella de neutrones es extremadamente densa, incluso más que un núcleo atómico, con un tamaño de apenas 30 kilómetros pero con más masa que nuestro sol. Se ha comprobado que la rotación disminuye con el tiempo debido a la interacción magnética con la nebulosa.

La radiación en rayos X es 10 veces superior a la emitida en luz visible, ya de por sí bastante generosa. Brilla con magnitud visual de 16. Todo ello hace que este astro sea 100.000 veces más energético que nuestro sol.

Ocasionalmente, la nebulosa tiene picos de brillo. El episodio más reciente fue en marzo de 2013 cuando la nebulosa manifestó un pico de brillo en rayos gamma tres veces más intenso que el usual. Un par de años antes, en abril de 2011, fue registrada una explosión de brillo 30 veces superior a la normal. Estos incrementos parece que se deben al viento del púlsar.

DESCUBRIMIENTO

La nebulosa fue descubierta en 1731 por John Bevis, aficionado británico. De forma independiente, la descubrió Charles Messier en agosto de 1758 cuando barría esa zona del cielo esperando ver el retorno del Cometa Halley. En noches sucesivas quedó patente que no tenía movimiento propio y por tanto no era un cometa. Un par de descubrimientos cometarios fallidos más decidieron a Messier compilar un catálogo de “falsos cometas”. Fue una buena idea pues M1 está a apenas un grado y medio de la eclíptica y en el siguiente retorno del cometa en 1835 esta misma nebulosa volvió a ser confundida de nuevo con el cometa Halley.

El nombre de nebulosa “cangrejo” le vino por un dibujo que hizo Lord Rose que recordaba este crustáceo.

Dibujo de William Parsons de 1844 (?)

El poder de resolución de los telescopios de la época era bastante limitado, por lo que no se supo de su naturaleza nebular hasta mucho más tarde.

NOTAS HISTÓRICAS SOBRE LA SUPERNOVA.

Este remanente de supernova tiene apenas 1.000 años y todo parece indicar que la explosión que la originó se produjo en el año 1.054. Astrónomos chinos la registraron en julio de ese año como “estrella huésped” y tuvo un brillo cuatro veces el de Venus (mag. -6). Ateniéndonos a los datos históricos, pudo ser observada durante 23 días a plena luz y de noche durante 623 días. También parece haber consenso en que varias poblaciones indígenas del actual Nuevo Méjico dejaron constancia del acontecimiento en forma de petroglifos.

Resulta curioso que no haya muchas evidencias históricas de este fenómeno en otras culturas, pero teniendo en cuenta el período por el que atravesaba Europa no es de extrañar. En una época de transmisión oral del conocimiento todos esos fenómenos y recuerdos se diluyen fácilmente tras el paso de unas pocas generaciones. En todo caso pueden permanecer en el imaginario popular en forma de leyendas más o menos confusas, como podría ser el caso de Teruel, zona donde se rendía culto al toro desde antiguo, que es representada por una estrella brillando entre las dos astas de este animal y cuya capital se fundó 100 años después del fenómeno.

OBSERVAR LA NEBULOSA DEL CANGREJO

A la hora de observarla a través de nuestros instrumentos, cabe señalar que es localizable a través de un buscador típico de 8×50, si bien hay que tener en cuenta que un pobre contraste provocado por ejemplo por la contaminación lumínica dificultarán su localización.

-Si la abordamos con unos prismáticos típicos nos encontraremos con un parche de luz ovalado uniformemente iluminado sin condensaciones ni en el centro ni en la periferia.

-Con telescopios de unos 100mm de apertura podemos apreciar algunas irregularidades en su figura y algunos “vacíos” en su cuerpo.

-Estas irregularidades, tanto en su perfil como en el cuerpo, se perciben el 100% del tiempo si nuestro instrumento es ya de unos 200 mm. Además, son varias las estrellas que están sobre el objeto.

-Necesitaremos condiciones óptimas y/o telescopios de diámetros superiores a 40 cm. para percibir sin dudas algunas estructuras filamentosas que se cruzan entre sí. Las estrellas en el mismo campo ya superan la docena.

*Nombres: Messier 1; M1; NGC1952; Sharpless244; Nebulosa del Cangrejo.

*Tipo: Remanente de supernova.

*Constelación: Taurus.

*Distancia: 6.300 años-luz.

*Brillo: 8,4 magnitudes.

*Dimensiones aparentes: 6×4 minutos de arco.

A veces resulta un objeto decepcionante porque no es fácil sacar detalles en visual, pero no deja de ser un objeto interesante, más aún teniendo en cuenta sus connotaciones históricas y su especial naturaleza.

Como hemos dicho más arriba, se sitúa a escaso grado y medio de la eclíptica, por lo que M1 es frecuentemente “visitada” por los planetas o la luna en conjunciones bastante vistosas.

PD.: Artículo adaptado del aparecido en la revista RIGEL nº233 de la Asociación Valenciana de Astronomía.

Nos vemos por ahí fuera.

Néstor.

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