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M76, NEBULOSA PEQUEÑA MANCUERNA

En la parte externa de las constelaciones circumpolares del hemisferio norte se encuentra Perseo ocultándose parcialmente bajo el horizonte desde las latitudes meridionales de España. Al estar 45º N, los habitantes de centroeuropa no la ven ocultarse en ningún momento. Sus 600 grados cuadrados albergan cúmulos abiertos para todos los gustos y telescopios, la conocida nebulosa California y algunas galaxias discretas, si bien estos últimos objetos no abundan en los dominios de Perseo al estar esta constelación cruzada por la Via Lactea.

Sin embargo el objeto que traemos es una nebulosa planetaria, como venimos haciendo últimamente.

Conocida como Little Dumbbell, Pequeña Mancuerna en castellano castizo, o Nebulosa Mariposa, M76 es uno de los objetos menos brillantes del catálogo Messier. Fue descubierta por Pierre Méchain en 1780, quien informó debidamente a Charles Messier, quien la incluyó en su famoso Catálogo de Nebulosas y Cúmulos Estelares con la entrada nº 76 escribiendo: «Nebulosa en el pie derecho de Andromeda…». Méchain sostenía que el objeto era una nebulosa pequeña sin estrellas. Messier sin embargo decía que estaba compuesta con algo de nebulosidad, probablemente por influencia de las estrellas que se ven de fondo y superpuestas.

El catálogo NGC le asigna dos entradas diferentes, 650 y 651, ya que por entonces se pensaba que eran dos nebulosas independientes. Este aspecto bipolar es el que le ha dado nombre haciendo referencia a la más grande Nebulosa de la Mancuerna o M27.

En 1866 William Huggins, el pionero de la espectroscopía, encontró que el espectro era gaseoso y Heber Curtis en 1918 la clasificó como nebulosa planetaria, si bien hay precedentes que la intentan clasificar en esta categoría. Isaac Roberts en 1891 sugirió que M76 podría ser de naturaleza similar a la Nebulosa del Anillo, M57, vista desde un lado en vez de desde la parte superior. Actualmente su estructura está clasificada como nebulosa planetaria bipolar (BPNe).

Como suele ocurrir en muchas nebulosas planetarias, la distancia está muy pobremente acotada. Tenemos estimaciones muy dispares, partiendo de 1.700 años-luz, pasando por 8.200 a-l hasta 15.000 a-l. Esto nos lleva a que la estimación de sus dimensiones sea igualmente dispar, de 1,3 a 11,3 años-luz para la parte exterior del halo.

Su magnitud aparente es de 10 aunque ya sabemos que las magnitudes visuales para objetos no puntuales hay que cogerlas «con pinzas». La magnitud fotográfica, sin embargo «cae» hasta 12,2. Esto se debe a que buena parte de la luz se emite en la línea del oxígeno doblemente ionizado (OIII), la línea verde de 5007 Angströms. Las dimensiones aparentes son 2,7 x 1,8 minutos de arco. La estrella remanente del núcleo brilla con una magnitud de 15,9 y se le estima una temperatura superficial de 88.400º K.

Localización de Perseus en el cielo.
Wikipedia.

¿Y a la hora de observarla con un instrumento óptico, qué?

Es un objeto de invierno para las primeras horas, de modo que no tendremos que trasnochar mucho para que llegue a su mejor altura.

Aunque como hemos dicho, es una nebulosa pequeña y poco brillante, no es difícil de encontrar. Yo partiría de la estrella 51 Andromedae de magnitud 3,5 y de ahí bajaría un par de grados al N-NE a una estrella de brillo algo menor (mag. 4) llamada Phi Persei. No hay estrellas que rivalicen en brillo con estas, por lo que son buenas guías. A apenas un grado en dirección NorOeste ya la podremos ver.

       *Con unos prismáticos o con un buscador de al menos 9×50 como mucho se puede ver una minúscula forma alargada perdida entre las estrellas, nada más.

*Con telescopios de apertura hasta 100mm. se puede ver su forma de rectángulo alargado ya a 20 aumentos, aunque es alrededor de 80x cuando la escala de imagen es suficiente para comenzar a apreciar detalles y diferencias internas de brillo. Más aumento estropea la imagen.

*Si observamos la nebulosa con un Newton de 200mm. ya diferenciamos que el «polo» SurOeste (NGC650) es algo más brillante que el N-E (NGC651). Ayudados por un filtro OIII vemos zonas de mayor brillo en cada uno de los extremos unidas por un desfiladero de modesto brillo.

*Con diámetros rondando los 400mm. y a 220x ya sea con filtro o sin él la nebulosa pierde esa apariencia bipolar y se le aprecian fácilmente extensiones curvas que nacen de los extremos de ese rectángulo que apreciamos con telescopios menores. No se puede evitar recordar una galaxia con un núcleo barrado algo extraño. Un filtro nebular ayuda mucho a aumentar el contraste y «unir» unos bucles con otros, lo que le da a la nebulosa cierto perfil de mariposa. El núcleo que en principio vemos rectangular deja de mostrar aristas y afloran hendiduras y redondeces que le dan cierta forma de hueso.

*Con telescopios ya de medio metro, la contundencia de los brazos ha borrado cualquier recuerdo de bipolaridad, dándole un aspecto redondo más propio de una nebulosa planetaria. Las irregularidades de brillo en los «brazos» son evidentes si utilizamos un filtro nebular, y los filamentos que recorren el cuerpo principal son más que contundentes. Por momentos aparecen estrellas de fondo o superpuestas al cuerpo principal. Es verdaderamente difícil atisbar la estrella central, aunque hay reportes que así lo aseguran. Será cuestión de empecinarse.

Observaciones y descripciones «clásicas».

Charles Messier. 21 de octubre de 1780: «Nebulosa en el pie derecho de Andromeda, vista por Méchain el 5 de septiembre de 1780 reporta: ‘Esta nebulosa no contiene ninguna estrella; es pequeña y débil’. El siguiente 21 de octubre, M. Messier la observa con su telescopio acromático y le pareció ver que estaba compuesta por estrellas pequeñas, conteniendo nebulosidad; la más mínima luz para iluminar los hilos del micrómetro la hacen desaparecer […]»

William Herschel. 12 de noviembre de 1787: «Dos nebulosas juntas. Ambas muy brillantes. Distancia 2′. […] una de ellas es la 76 en el Conoissance (Catálogo Messier)».

Imagen: Robert J. Vanderbei, Wikipedia.

Si bien en esta ocasión el objeto que hemos querido traer a esta entrada no es un gran objeto por sus dimensiones, sí que es merecedor de una buena sesión de observación. Dedicándole unos cuantos minutos se pueden ver detalles que en los primeros instantes no sospechamos. Podemos observarla con y sin filtros, con telescopios de más o menos abertura, pero si esperamos a tener unas buenas condiciones tanto atmosféricas como de oscuridad, seguro que no decepcionará.

¡Nos vemos ahí fuera!

Néstor.

PD.: Artículo adaptado del aparecido en la revista RIGEL nº229 de la Asociación Valenciana de Astronomía.

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