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M27 – NEBULOSA DE LA PESA

A  medio camino entre Sagitta y la cabeza de Cygnus, en medio del triángulo de verano, se encuentra la anodina constelación de Vulpecula, (la zorra), una de las constelaciones «inventadas» por Johannes Hevelius y publicadas de forma póstuma en su catálogo de estrellas de 1690. La estrella más brillante, α vulpeculae, apenas llega a la magnitud 4,4.

Las componentes de Vulpecula no forman una figura reconocible y tampoco es muy profusa en objetos. A señalar el asterismo Collinder 399 conocido como «La Percha», bastante agradecido para prismáticos; también tenemos el cúmulo abierto NGC 6940 formado por un centenar de estrellas y de magnitud aparente 6,3; a 190 millones de años-luz una galaxia de magnitud 13,4 catalogada como NGC 7052 y que es una potente radiofuente. Pero el objeto dominante de la constelación y en el que nos fijaremos hoy es M27.

Messier 27, también NGC6853, es una nebulosa planetaria, la envoltura expansiva de una estrella que murió hace unos 48.000 años y que se encuentra a escasos mil años-luz de nosotros. Su «cascarón» mide 2,5 años-luz de diámetro y esto hace que desde la Tierra se aprecie como un objeto de 6 minutos de arco de diámetro, aunque tiene un halo exterior difícilmente detectable que llega a los 15 minutos.

La estrella central es una sub-enana azul de magnitud 13,5 muy caliente, 85.000ºK (espectro O7 y una de las estrellas más calientes conocidas), y a la que se le sospecha esconder una compañera de magnitud 17 a 6,5 segundos de distancia.

Según mediciones hechas por la astrónoma soviética O.N. Chudowitchera del observatorio de Pulkowo, la parte visible de la nebulosa se está expandiendo a un ritmo de 6,8 arcosegundos por siglo, dándole una edad a la nebulosa de 3.000 a 4.000 años. Esto suponiendo la distancia de 490 a-l. Por su parte, Burnham estimó una tasa de 1 arcosegundo por siglo y una edad estimada de 48.000 años.

Como ocurre en la gran mayoría de las nebulosas planetarias, los datos de distancia, dimensiones y edad adolecen de importantes márgenes de error. Las estimaciones de la distancia, por ejemplo varían de 490 a-l hasta 3.500, pasando por los 800 según Hynes, los 975 de Kenneth Glyn Jones o los 1.250 de Mallas/Kreimer.

Si adoptamos como referencia 1.200 a-l, tenemos que la luminosidad de la nebulosa es de 100 veces la de nuestro Sol, (mag. absoluta -0,5), la estrella central un tercio de nuestro Sol y la estrella acompañante 100 veces más débil que nuestro Sol. Esta diferencia de brillo en el espectro visible entre estrella y nebulosa se debe a que la estrella central emite principalmente en la parte no visible del espectro. Esta radiación es absorbida por la nebulosa, cuyo gas es excitado y que reemite de nuevo buena parte de ella en luz visible. Realmente, como casi todas las nebulosas planetarias, la mayor parte de la luz es emitida en una línea espectral, a 5007 Angstroms.

Es una nebulosa bipolar que desde La Tierra la vemos por su plano ecuatorial mostrando dos partes diferenciadas que «parten» desde un estrecho centro. Se cree que las nebulosas con forma de anillo, (p. ej. M57) serían como M27 vista desde uno de los polos.

M27 fue la 1ª nebulosa planetaria descubierta por Messier y por cualquier otra persona, aunque en el siglo XVIII se desconocía aun la naturaleza de estos objetos. Es la 1ª evidencia de cómo acabará siendo nuestro sol algún día y es también la planetaria más grande y fácil de ver por un telescopio e incluso con prismáticos.

Andaba Charles Messier el 12 julio de 1764 compilando su más tarde famosa lista de objetos confundibles con cometas cuando se topó con esta nebulosa que definió como «Nebulosa sin estrellas descubierta en Vulpecula, entre las dos patas delanteras, y muy cerca de la estrella 14 de esa constelación, de 5ª magnitud según Flamsteed; puede ser bien vista con un telescopio ordinario de 3,5 pies; muestra forma oval y no contiene estrellas […]».

Muy cerca del plano galáctico, en un campo rico en estrellas podemos encontrarla fácilmente debido a que salta a la vista incluso en el buscador si nos encontramos bajo un cielo no polucionado.

Se encuentra entre 12 Vul y 17 Vul, y medio grado hacia el sur. A mi me resulta más fácil partir desde γ (gamma) sagittae y comenzar a derivar hacia el centro del Cygnus, pero apenas cruzado el límite de Sagitta, unos 3º, la encontramos ya en el buscador.

¿Cómo se ve M27 con diferentes instrumentos ópticos?

-Con unos prismáticos modestos, digamos de 10 x 50, se percibe una relativamente brillante bola de luz difusa. El centro es apenas más brillante que la periferia requiriéndose visión periférica para aumentar ese contraste. También con visión lateral podemos tener suerte y apreciar muy sutilmente los dos «polos» de la nebulosa.

-Con un reflector de 150mm. y unos 28x la nebulosa aparece como un rectángulo de luz difusa con los bordes redondeados. Si subimos a 90x y utilizamos visión lateral podemos empezar a ver su forma de reloj de arena y al mismo tiempo se harán evidentes algunas regiones oscuras en el interior.

-Con un reflector de 200mm. y unos 100x, la nebulosa se ve como una bola de luz redondeada y se hace evidente el superior brillo de la zona central con respecto a los dos lóbulos laterales. Los límites de la nebulosa llegan más lejos y se hace patente que el lóbulo sur es algo más pequeño y brillante, al mismo tiempo que una luminosidad débil empieza a querer rellenar el espacio entre los lóbulos de la nebulosa dándole aspecto oval. La estrella central puede llegar a verse por momentos.

-Con un reflector de 300mm. y a unos 150x la nebulosa ocupa la mayor parte del campo del ocular. En su interior se dibujan oquedades oscuras y filamentos que recorren la nebulosa. El espacio entre los dos lóbulos principales está claramente lleno de nebulosidad y la estrella central ya «comparte» la nebulosa con varias estrellas más.

-Con mayores diámetros puede llegar a verse cerca de una docena de estrellas a través de la nebulosa, que ya ha dejado de ser bipolar y cuya contundencia en brillo deja al observador sorprendido. La cantidad de detalles hace difícil hacer un dibujo que se corresponda fielmente con lo observado.

Los filtros, ya sean UHC o OIII, son bastante útiles en este objeto ya con aperturas de 20cm., sobretodo en el aumento del contraste, aunque «asesinan» las estrellas de fondo y no sacan a la luz mucho más detalle interno. Es un objeto grande, brillante, y con detalles suficientes para pasar largo rato contemplándolo y probando diferentes zonas del ojo en visión lateral.

Observaciones y descripciones «clásicas»:

Caroline Herschel la redescubrió independientemente en septiembre de 1782. William Herschel dice en sus notas: «Mi hermana descubrió esta nebulosa esta noche al hacer barridos en busca de cometas; comparando su situación con las nebulosas de Messier resulta que es la 27. Es muy curiosa ya que es compuesta; su forma es, aunque oval como Messier la define, también dividida en dos; 

está situada entre un número de débiles estrellas, pero esta estructura compuesta no alberga ninguna estrella […]»

Fue John Herschel el que la «bautizó» con su actual sobrenombre, Dumb-bell: «Un objeto extraordinario; muy brillante; y sin resolver, tiene forma como de reloj de arena, llenando la nebulosa en una figura oval mucho menos densa. La masa central puede ser comparada con una vértebra o pesa de gimnasio (dumb-bell). La cabeza del sur es más densa que la del norte. Se ven una o dos estrellas en ella […]«.

M 27 es la nebulosa planetaria más contundente del cielo, y en verano la podremos ver bien alta en el firmamento, de modo que no hay excusas para no intentar exprimir nuestro instrumental en intentar sacar todos los detalles que nos ofrece en esta época del año.

¡Nos vemos ahí fuera!

Néstor.

Artículo adaptado del aparecido en la Revista RIGEL nº 227 de la Asociación Valenciana de Astronomía.

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