SHIBUMI. Trevanian.

El autor

Publicada en 1979 por un autor que se ocultaba tras el seudónimo de Trevanian, esta novela se convirtió muy pronto en un éxito mundial de ventas.

Su autor, que parece que se llamaba Rodney William Whitaker era un tipo misterioso, casi como un ermitaño del que se sabe bien poco, nació en el estado de Nueva York en 1931, sirvió en la armada estadounidense de 1949 a 1953, durante la guerra de Corea. Doctorado en comunicaciones por la Northwestern University, Illinois, fue profesor de cinematografía de la Universidad de Texas y trabajó como director de diálogos en varios estudios cinematográficos. Vivió en el País Vasco francés y en del Reino Unido y murió en 2005 en Inglaterra debido a enfermedades pulmonares.

Escribió varias novelas de espionaje que, por lo que cuentan, no están nada mal y de repente, dejó de publicar y sus libros no se reeditaron, por lo que desaparecieron. Una es La sanción de Eiger que, con el título de Licencia para matar fue llevada al cine protagonizada por Clint Eastwood. Las otras obras son La sanción de Loo, The Main, The Summer of Katya y The crazyladies of Pearl Street, publicado el último año de su vida y, por lo que parece, con bastante tinte autobiográfico.

Como digo, no se vuelve a saber de él hasta que probablemente debido a su muerte alguien decide reeditar su obra más representativa, título de culto de las novelas de espionaje, y podemos volverla a tener en las librerías.

Las claves de Shibumi

Más que un simple thriller es un retrato o una reflexión de los acontecimientos que cambian el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Para conseguirlo en una novela se necesita un protagonista, un héroe que presencie o sea protagonista de esos cambios. Éste es Nicholai Alexandrovich Hel, cuya vida se describe desde su niñez. Nacido en Shanghai ocupado de los años 30, es hijo una aristócrata rusa y un diplomático alemán. Pronto queda huérfano y queda al cuidado de un general japonés que, debido al cariz que está tomando la guerra, le envía al Japón profundo a ser educado por un gran maestro de “go”, el juego de mesa que viene a ser una metáfora de la vida.

Cuando Japón pierde la guerra, Hel pierde a su maestro y ayuda a su padrastro, prisionero de guerra en manos de los rusos, a morir dignamente con un sutil pero efectivo método. Esto ocasiona que Nicolai sea encarcelado y torturado brutalmente durante tres años, lo que determinará en gran parte su personalidad y sus actos en el futuro.

Una vez en libertad, se convierte en un discreto y sofisticado asesino a sueldo sacando provecho de las lenguas que ha aprendido a lo largo de su vida, así como del arte marcial que aprendió en Japón, denominado Hoda Korosu, o Naked/Kill (arte marcial inventado para la novela) que consiste en utilizar objetos cotidianos de forma y manera que resulten letales al tiempo que discretos.

Su base, su residencia, se encuentra en un castillo en los pirineos vascofranceses. Allí, solamente rodeado de escasas personas de confianza intenta alcanzar el anhelo de su vida, el nivel espiritual que en la cultura japonesa se conoce como Shibumi.

Como no podía ser de otro modo, su “profesión” le hace ganarse la enemistad de personas y organizaciones poderosas y peligrosas. Árabes, judíos, intereses petrolíferos, la CIA, el servicio secreto francés… Hel es castigado brutalmente y después de haber estado muy cerca de la muerte, planea una venganza no menos cruel.

Todas estas vicisitudes de “007 que va por libre” son solo el hilo conductor de una visión crítica del rumbo que ha tomado la sociedad contemporánea y las opiniones de Nicholai Hel acerca de la sociedad americana, los rusos, los árabes, los franceses, etc., no dejan títere con cabeza.

Conclusión

En fin, en esta ocasión no es un tópico el decir que la historia engancha desde muy pronto y tienen poco o nada que envidiar a novelas de Le Carré o Forsyth, de las que personalmente he salido escaldado las pocas veces que he caído en sus garras.

¿Recomendaría su lectura? Si. No solo por las aventuras del protagonista sino el trasfondo crítico con el mundo, además de la búsqueda de ese “shibumi” que todos, de alguna manera, ansiamos.

¿Tiene algo malo? También. Por una parte, los amigos de los que se rodea el protagonista y comparte salidas de espeleología de fin de semana son etarras, lo cual afea el asunto. Uno no puede evitar el pensar que si un americano pudiente se retira a vivir a territorio vascofrancés y tiene una opinión tan superficial del asunto, el resto de la temática del libro no puede estar escrita con mucho más rigor. Por otra parte, resulta que el protagonista tiene superpoderes. Si, lo he escrito bien. tiene superpoderes. No sé qué motivos pueden llevar a un novelista a estropear de ese modo una novela. No me lo podía creer. Pero bueno, al final es una novela y debemos tratarla como un mero entretenimiento, como algo para leer. Si por el camino obtenemos algo más, pues bienvenido sea. Si no existiesen estos dos defectos, el libro sería la hostia.

P.D.: Don Winslow escribió una secuela titulada Satori que salió a la venta en 2011.

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