PIENSE Y HÁGASE RICO. Napoleon Hill.

Éste título siempre había estado presente en mi lista de libros aconsejados por conocidos como “a considerar”, pero el título y lo poco que había escuchado de él no me daban muchas pistas sobre su argumento.

Fue finalmente en uno de esos ratos ociosos por las tiendas de una estación de tren que lo vi en un estante y me dio por hacerme con él. No hay más modo de juzgar un libro que pasar por el trauma de leerlo, y eso es lo que había tratado de evitar hasta entonces.

Argumento

¿Cuál es, pues, el contenido de este libro de repelente título?

En un principio se cuentan unas cuantas anécdotas acerca de algunas personas en las que sus propios pensamientos tuvieron una repercusión digamos global, y no precisamente porque saltara una chispa, les surgiera una idea reveladora y viesen “la luz”, más bien el requisito indispensable común en estas historias de éxito es el DESEO de cambiar un determinado aspecto de la vida y la DETERMINACIÓN de hacerlo. Si, ya sé que estas últimas líneas huelen mucho a “desee cualquier cosa con la suficiente fuerza y la conseguirá”. No va por ahí. Puede ser un cambio de trabajo, un proyecto pequeño, mediano, grande… debes esbozar un plan de acciones encaminadas a la consecución del objetivo, sin lugar para vaguedades, con pasos concretos y claros.

Vaya perogrullada, ¿verdad? Querer una cosa y disponer de un plan infalible. No es tan simple.

El requisito imprescindible para que este “kit” funcione de verdad es la fe. Aquí me encontré con un problema, y es que esta palabra me genera rechazo por sus connotaciones de aceptar las explicaciones sin ponerlas en duda. Pero sustituyendo fe por confianza en uno mismo, problema solucionado.

Por tanto, no es una fe pasiva de asunción de verdades absolutas, sino la confianza y la disciplina para creer que si sigues dando pasos en la dirección de tu objetivo cada vez estarás más cerca de él y llegarás a alcanzarlo.

La confianza en ti mismo, la autosugestión de ser capaz de alcanzar tu meta, será un extra de energía necesario para solventar obstáculos, imprevistos y adversidades. Esto de repetirse a uno mismo que va a conseguir esto o lo otro, aunque suene simplón en realidad ha sido un denominador común en las historias personales de éxito y, según cuentan sus protagonistas, sin esta costumbre no habrían persistido en los malos tiempos. La repetición de este tipo de mensajes es, pues, una buena estrategia motivacional.

“Pero vamos a ver, no es todo tan simple. Si quieres conseguir algo de determinada complejidad casi seguro que debes tener conocimientos específicos o técnicos. No todo se puede basar en la imaginación, la constancia o la inventiva”.

Mi impresión es que Napoleon Hill traza unas buenas líneas a seguir para aquél que quiera materializar un sueño, proyecto o meta, sea del alcance que sea. Es consciente de que debe haber armonía entre la razón y la emoción, y así lo transmite en esta lectura de un modo que es fácil seguir los pasos propuestos.

Depende del estado mental del lector, me refiero a su buena predisposición y entusiasmo o a la posibilidad de que su mente haga “click”, este puede ser un libro cambia-vidas, que si bien es de fácil lectura, ofrece las suficientes claves o pistas para señalar y subrayar mucho de su contenido para volver a él una y otra vez.

Con posterioridad, buena parte de los libros de autoayuda han querido seguir la línea de “Piense y hágase rico” con mayor o menor fortuna.

Si nos ponemos a desmenuzar el libro en sus partes, y trazar un esbozo de cada una, puede salir algo como esto:

Las claves de “piense y hágase rico”

Los pensamientos son cosas

“Ten cuidado con lo que piensas de forma cotidiana, se puede convertir en realidad”. Esta frase no es del capítulo pero define muy bien su propósito. Si cambiamos nuestros pensamientos, acto seguido cambia nuestra vida. Los pensamientos positivos traen cosas positivas y viceversa.

El Deseo 

Todo proyecto importante debe tener su origen en un fuerte deseo, en la ilusión. Es la base fundamental. Sin deseo no hay fuerza. Cuando tengas clara tu meta y el itinerario a seguir para alcanzarla, todo lo demás es superfluo o incluso perjudicial.

La Fe (ya he dicho más arriba lo que pienso de esta palabra)

La confianza en uno mismo es la fuerza más poderosa de cambiar la estructura de la mente. Cuando uno piensa en sus objetivos confiado en el itinerario que está siguiendo, transmite esos pensamientos al subconsciente, el cual le da el ímpetu necesario para afrontar cualquier situación.

Autosugestión

Estamos tremendamente influidos por nuestro alrededor, por nuestra propia historia y por las cosas que nos han ido diciendo desde antes de tener uso de razón. “No vales para esto; eres tonto; no llegarás a nada; eres feo…”. Sin embargo la mente humana tiene el poder de escoger lo que queremos escuchar, con quién nos queremos relacionar y, aquí hay un arma importante a ser utilizada, a elegir lo que pensamos y decimos de nosotros mismos.

Si adquieres como hábito el repetirte a ti mismo que “Yú vales; eres listo conseguirás cualquier cosa que emprendas; eres atractivo…” el subconsciente acabará creyéndolo y actuarás como si fuese cierto (lo sea o no) atrayendo de ese modo a la gente y las oportunidades que van con tu nuevo yo.

Conocimiento especializado

Para tener éxito en un nicho determinado, debes convertirte en un especialista del mismo. El amplio conocimiento de un área específica es la clave para la consecución de su dominio. El conocimiento puede ser genérico (saber un poco de todo) o ser específico (saberlo todo de un determinado tema). La aplicación inteligente del conocimiento especializado es la manera más frecuente de crear riqueza.

Alguien dejó escrito por ahí algo así como “es mejor ser sobresaliente en algo y conocedor en lo demás que sólo notable en varias áreas”.

La Imaginación

La acumulación de conocimientos es útil sólo hasta cierto punto. No tenemos que memorizar las enciclopedias, para eso están, para usarlas cuando nos haga falta saber algún dato. La imaginación, sin embargo es mucho más útil. Con ella se construyen los sueños y los planes. Cualquier deseo o impulso se crea a partir de la imaginativa de la mente.

La planificación organizada

Para hacerse rico (en la acepción que se desee) es necesario un plan a seguir. Si con el paso del tiempo y la acción, el plan no ofrece resultados, lo que debemos plantearnos es que el plan es defectuoso y necesitamos otro. Podemos ser flexibles con el método a seguir pero no con el fin a conseguir. Si además te rodeas de un equipo de gente orientada a la consecución de la misma meta, ésta llegará mucho antes.

Decisión 

Muchas personas no llegan a tener éxito en su vida porque simplemente no se han atrevido a tomar la decisión de perseguirlo. Piensan en ello, hablan de ello, se quejan de los impedimentos que existen, pero no toman la decisión de actuar y cuando se dan cuenta han pasado la vida sin haber dado el primer paso.

La Perseverancia

Mucha gente se rinde y abandona cuando están muy cerca del éxito, o cuando surgen los primeros problemas. Sin perseverancia es muy difícil conseguir nada. Lo dejaríamos todo a la suerte. Y para ser persistente hay que tener una mente enfocada en el objetivo que no se vea afectada por lo demás. El deseo junto con la voluntad, hacen una pareja perfecta.

El poder del trabajo en equipo

Cuando convergen varias mentes  en un mismo sentido el poder del pensamiento, la imaginación, la fuerza y el entusiasmo retroalimentado se multiplican exponencialmente. Para afrontar los proyectos es muy buena cosa trabajar en equipo, aunque sea de dos.

El misterio de la transmutación sexual

Aquí viene a decir que aprovechemos el más fuerte de los deseos humanos transformando buena parte de él desde lo físico a pensamientos de otra naturaleza que sean un acicate más para aumentar la motivación.

Tener mucha energía puede ser muy beneficioso si se dedica a algo más que el sexo.

El Subconsciente 

Es un campo de la conciencia que siempre está trabajando con la información que le llega a través de los sentidos pero también de los pensamientos conscientes, de modo que más nos vale enviarle impulsos positivos porque lo que le transmitamos lo procesará, clasificará y grabará, y de un modo u otro nos será devuelto en forma de ánimo, ímpetu, ilusión, etc. o la falta de estos.

El Cerebro 

El cerebro es un transductor de pensamientos, emite y recibe. Si los pensamientos conscientes están aderezados con el ingrediente de la ilusión, el cerebro es más receptivo y mayor su capacidad de procesar ideas de otras mentes. Otras personas.

El Sexto Sentido

No se refiere a nada misterioso ni intangible sino a la imaginación creativa. Es el don más difícil de atesorar, y es que hace falta dominar los demás puntos para que haya un sexto sentido.

Los seis fantasmas del temor

El miedo es el agente paralizador por excelencia. Es el principal enemigo de la ambición y la creatividad. En muchas ocasiones el miedo se presenta en forma de excusa, indecisión, duda, pereza, procrastinación…

Los seis miedos básicos que enumera Hill son: a la pobreza, a la crítica, a la enfermedad, a la pérdida del amor de alguien, a la vejez y a la muerte.

De modo que es un enemigo a batir. Libres de él, dispondremos del ardiente deseo de lograr nuestras metas, de conquistarnos a nosotros mismos y ampliar nuestros horizontes.

El autor

Napoleon Hill quiso dar a conocer al mundo cómo adquirir riqueza (quede claro que no se refiere exclusivamente al dinero sino al éxito). El punto de inflexión de su vida fue cuando por motivo de una entrevista conoció al industrial y filántropo Andrew Carnegie que por aquel entonces era una de las más grandes fortunas del mundo. Éste pensaba que la consecución del éxito se podía sistematizar para que la utilizase cualquier persona. Parece ser que hubo química entre los dos y Carnegie propuso a Hill que entrevistase a medio millar de las personas más exitosas para así acotar, descubrir y a la postre dar a conocer esa fórmula para el éxito.

Este recogió el guante y durante más de 20 años entrevistó a las personas más exitosas de la época: Thomas Edison, Alexander Graham Bell, George Eastman, Henry Ford, Elmer Gates, John D. Rockefeller, Charles M. Schwab, F.W. Woolworth, William Wrigley Jr., John Wanamaker, William Jennings Bryan, Theodore Roosevelt, William H. Taft, Woodrow Wilson, Charles Allen Ward. Durante ese periplo, Hill se convirtió en asesor de Carnegie.

La “fórmula” se publicó en el libro “Laws of Success”, al que siguieron revistas, cursos fascículos… Entre 1933 y 1936 Hill fue el asistente del presidente Franklin D. Roosevelt y en 1937 publicó el libro que aquí abordamos. Posteriormente publicó más libros que trataban de pormenorizar y desmenuzar las fórmulas del éxito desde diferentes puntos de vista y ámbitos. Murió en 1970.

Conclusión

La síntesis sería que con un deseo intenso, confianza en uno mismo, un pensamiento direccionado, un plan bien estructurado, constancia e imaginación, uno puede optar a todo lo que quiera.

Algunas frases famosas de Napoleon Hill que han quedado para la posteridad y que definen un poco la línea de este libro:

* “El deseo es el comienzo de un logro, no una esperanza, pero un fuerte imparable deseo que supera todo.”

* “Tu gran oportunidad se puede encontrar justo donde estas ahora mismo.”

* “Si no puedes hacer grandes cosas, haz pequeñas cosas de una gran manera.”

* “Una meta es un sueño con fecha de entrega.”

* “La falta de lealtad es una de las mayores causas de fracaso en la vida.”

* “Perseverancia: La mayoridad de los hombres y mujeres se encuentran con el fracaso por su falta de persistencia en crear nuevos planes para reemplazar los planes que fracasan.”

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